YO SOY el Control



por Lorraine Michaels


Abril 27 de 2005


Donde debemos SER en esta vida es en el control total a partir del YO SOY. ¿Cómo logra uno ese estado de conciencia? ¿Cómo comprendemos qué es Dios control a partir del YO SOY y qué es el control a partir del ser?

Las enseñanzas impartidas durante estos últimos años han sido dadas para guiar a cada alma, que tiene un oído para escuchar, en cuanto a los caminos y las maneras de liberar el control a partir del ser entregándolo al Ser, o YO SOY. Lo que acabamos de descubrir, en este último discurso de El Morya, es que una manera de entregar el control del YO SOY es SIENDO en el ahora. Ahora vamos a aprender qué ocurre, realmente, cuando somos en el ahora y el YO SOY es el que controla ese ahora.

Despertando al “Siendo”

Cuando yo me despierto en la mañana, no pienso: “¿Qué es lo que voy a hacer hoy?” Yo me levanto sin ningún pensamiento sobre cómo me alzaré, cómo atenderé los asuntos del día o los problemas que puedan surgir. Yo me levanto y, de inmediato, vuelco mi atención a las necesidades del mundo. Prendo mi computador, lo primero que hago, y miro qué correo electrónico hay de personas con necesidades urgentes. Por lo general, existe un buen número y esto continúa a través del día.

Luego me centro en mi YO SOY y en los Maestros para que me guíen hacia quién requiere de mi respuesta urgente y dónde puedo yo ser llamada para ayudar a otros. Luego, cuando ya siento que los asuntos más importantes han sido solucionados, me entrego a mis necesidades físicas para el sostenimiento de mi cuerpo.
Hace unos años, mi prioridad, antes de hacer cualquier otra cosa, consistía en levantarme y empezar mi trabajo espiritual dando decretos.

Y, por lo general, esto tomaba de una a una hora y media. Luego, desayunaba y me iba al trabajo o ayudaba a mi familia a organizarse para ir al trabajo o al colegio. Ese fue el ritual durante tanto tiempo que yo lo hacía de manera automática, sin ninguna información de mi Presencia YO SOY.

Sin embargo, durante mi trabajo espiritual, yo era guiada en temas personales sobre mi psicología y en asuntos que necesitaba atender en el hogar, incluyendo sobre temas mundiales. Luego de años de este ritual, me di cuenta que ya no era necesario. El ritual me ayudó a llegar al lugar donde necesitaba SER – una con el YO SOY. Ya no volví a despertar cada mañana para colocarme mi protección espiritual como la primera necesidad del día. Yo me había convertido en mi propia protección espiritual. Los decretos ya no eran necesarios y, durante mucho tiempo, yo había hecho decretos para el beneficio de otros, no el mío.
 
 
 Sin embargo, comprendí algo profundo que incomodaba a la antigua manera de pensar: Ya no podía orar por otros como a veces lo hacía, durante horas al día, dando decretos y haciendo Llama Violeta para transmutar su karma, dado que el mío había sido transmutado años atrás. Ya no podía orar más para que fueran liberados de las fuerzas de la oscuridad, como lo hacía a diario, utilizando mi tiempo para invocar a las huestes del Señor, pidiéndoles que los rodearan con un círculo de luz y los liberaran de las fuerzas que ellos invitan a sus vidas una y otra vez, sin importar cuántas veces yo le pidiera al Señor que los liberara.

Yo descubrí que éste es el día y la hora en que las personas deben responder al llamado de ser responsables y asumir de nuevo su autoridad y orar por ellos mismos. Yo solía hacer largas listas con los nombres de personas que conocía para orar por ellas y, algunas, ni siquiera lo sabían. Colocaba sus nombres en una lista para pedirle a mi Ser Crístico y a mi Presencia YO SOY que pronunciaran estos nombres para su curación, su iluminación y, a veces, su propio juicio.
En otras palabras, yo estaba en control de una parte de mí misma, la cual se sentía cómoda asumiendo el comando y dirigiendo mis energías a dedicarme a ayudar a otros. Pero era un hábito y un ritual.

Yo no sabía cuántas de estas personas eran ayudadas o si, incluso, sabían que yo oraba por ellas todos los días. Eso no importaba. Yo sentía que estaba haciendo mi parte para que el mundo fuera un mejor lugar, dándoles a otros una oportunidad para que se curaran y crecieran espiritualmente. Sin embargo, estaba literalmente ciega en cuanto a lo que ocurría una vez que mis oraciones seguían su curso. Entonces, confiaba en que Dios utilizaría mis oraciones para ayudar a otros y eso me bastaba para mantenerme frente al altar día tras día.

Haciendo Rosarios para el Ser
Sin embargo, las cosas cambiaron recientemente. Cuando empecé a hacer los rosarios, comprendí que yo, personalmente, no necesitaba recitar estas palabras para mí misma. Yo ya había sido curada de los problemas que estos rosarios cubrían. Ya me había convertido en todo lo que invocaba en las palabras habladas. ¿Por qué debería, entonces, hacer los rosarios y pedir por la curación cuando ya había logrado la curación y la unidad con mi Ser? La única manera en que podía hacer los rosarios era recitándolos como si yo fuera otra en la Tierra y necesitara esta curación e iluminación.

Y así fue como empecé a manejar cada palabra y la recitaba y la veía como curando esta parte de mí misma, que era en verdad una parte de la totalidad que aún estaba herida. En otras palabras, mi Ser, con quien yo era una, no necesitaba curarse pero sí lo necesitaban otras partes del Ser que se encontraban en el mundo de la dualidad y que aún estaban atrapadas en el no-Ser. Yo me convertía en una con ellas en la medida en que hacía el rosario. De este modo, continué siendo fiel a mi Ser YO SOY mientras que seguía en el mundo y asumía la conciencia de la dualidad de aquellos que aún estaban atrapados en el ser (el “a mí”, el “yo mismo(a)” y el “yo”). Entonces, cada vez que hacía el rosario, literalmente elevaba la conciencia de alguna parte del YO SOY, que aún permanecía atrapado en el ser. Y descubrí que no podía orar por sólo una persona, porque todos somos uno. No podía orar como lo había hecho durante tantos años durante mi vida. Mis oraciones y la manera de pensar habían cambiado. Sólo existe el Uno.

Entonces ahora, luego de atender a mis necesidades de la mañana, en mi mundo de hoy, yo espero la dirección de mi YO SOY en cuanto a qué hacer a continuación. Y así sucede con el resto del día. Yo sigo las actividades cotidianas relacionadas con las responsabilidades para con mi familia, manteniéndome constantemente en sintonía con el impulso de mi Ser para saber cuál es la necesidad del momento. Siempre está centrado en el servicio. Todo mi día está al servicio de alguna parte de la vida, incluso cuando atiendo las actividades del hogar, porque implica servicio a la salud y al bienestar de mi familia.
 
 
 
 Periódicamente observo el panorama mundial y leo al respecto o veo las noticias en la televisión. Ocasionalmente, cuando siento una calma pasajera en mi servicio, o cuando las energías del mundo se vuelven muy pesadas, yo busco refugiarme por un tiempito, metiéndome en ese mundo de fantasía y mirando una película. Siempre busco una película que me eleve el espíritu y la conciencia para que pueda regresar al mundo del servicio llena de gozo renovado, de compasión y de determinación, que es lo que algunas películas inspiran dentro de mí. Y esto constituye la base de mis días. En la medida en que me siento inspirada para escribir, completar un proyecto o atender una necesidad, yo lo hago. No planeo qué haré mañana o, incluso, hoy mismo. El mañana no es el punto. Hay suficiente qué hacer hoy para preocuparnos de lo que se necesita hacer mañana. ¿Por qué dejar para mañana lo que se puede hacer hoy? Y lo que no alcanza a hacerse, siempre parecerá una carga, cuando uno piensa en hacerlo mañana.

La Libertad en el Ahora
La libertad consiste en el vivir el ahora. La libertad es disfrutar el momento en su totalidad. La libertad es saber que todo lo que uno está haciendo ahora es parte de lo que está en el ahora. La libertad es vivir, totalmente presente en el YO SOY, sin estar dividido en varias partes de uno(a) mismo(a) que sigan viviendo en el pasado y otras partes de uno(a) mismo(a) proyectadas hacia un futuro. Donde YO SOY, allí tu eres. Pero si no estás en el YO SOY, sino que estás en el futuro o en el pasado, ¿dónde está el YO SOY? YO SOY está en el eterno ahora y tu no eres parte del YO SOY mientras estés viviendo en el pasado o el futuro.

La perplejidad de vivir en el ahora y, sin embargo, sobreviviendo en un mundo que pertenece a la conciencia de la dualidad y que está permanentemente alimentando a nuestras mentes y corazones con conceptos y creencias futuristas de “mañana será un mejor día”, “mañana usted podrá tener….” y que está por siempre alimentándonos con el concepto de que al hoy le falta algo, puede ser superado, simplemente, Siendo.

Podemos recibir todas estas proyecciones del mundo y, sin embargo, permanecer en nuestro YO SOY, simplemente, Siendo. Lo que constantemente recibimos de toda fuente, fuera de las prácticas espirituales y de la búsqueda espiritual, es que el mundo es la realidad y todo lo que en éste hay. Cuando, en realidad, el mundo es la parte irreal de la existencia que es temporal, una falsa apariencia y que nos aleja del YO SOY. Entonces, para mantenernos en un mundo que es anti-YO SOY y que es todo “Yo” quiero, “Yo” necesito, denme “a mí”, sin considerar para nada el logro del “SOY” Alfa y Omega, la fuerza equilibrada del Siendo Padre-Madre Dios en MA, el plano de la Ma-teria, debemos regresar el control al SOY a través del “YO”.

Debemos elegir entregar el “Yo” mío al “SOY” del Dios Madre. Hacemos esto a través del libre albedrío, eligiendo someter la necesidad de controlar el “Yo” y permitiendo al SOY controlar me. Ma en energía. Nosotros somos AM* - MA el SOY* – MA en el mundo de la emoción [e – moción, energía en moción o movimiento].A través del control de nuestras emociones podemos trascender el “a mí”, “yo mismo(a)”, y el “yo” y convertirlos en el “YO SOY”. Cuando soltamos la rabia, el temor, la codicia, la avaricia, la duda, la desesperanza y esa miríada de emociones negativas que nos alejan de ese Siendo, el “YO SOY” busca expresarse a través de nosotros.

Entonces, si deseas explorar este mundo del ahora, donde abunda la libertad para Ser todo lo que tu eres, simplemente muévete y cámbiate del “a mí” hacia el “SOY”, soltando la necesidad de controlar todo desde “mi ser” y permitiendo el control de mi-Ser.