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Elohim VictoriaCon la Llama de la Victoria, una persona puede establecer la diferencia
Victoria es mi nombre y mi llama es la Llama de la Victoria. Porque vengo en el Séptimo Rayo de la Victoria Divina, para realinearos con la llama de la Victoria que arde como una llama auto-alimentada – que nunca será extinguida - por ninguna apariencia de imperfección en la Tierra. Porque, amados míos, en la Llama de la Victoria sólo hay Victoria – nada más puede existir -. Porque aquí abajo todo es consumido por esta Llama de la Victoria. Y sencillamente, por esto, me gustaría daros una porción de esa llama – si vosotros estáis dispuestos - a recibirla en vuestro corazón y a dejar que se convierta en la levadura que podrá elevar toda vuestra conciencia, realineándoos con esa realidad de la Victoria que nosotros somos en el Séptimo Rayo. El último desafío es la libertad Cuando paséis las iniciaciones de los otros seis rayos – y lleguéis a ese punto del cual hablaba Saint Germain – tenéis que enfrentar el último desafío - ¿y cuál es el último desafío? Bien, el último desafío es ¡la Libertad! Porque, amados míos, la libertad no es algo que llega fácilmente. En verdad, es un desafío para permanecer allí y descubrir todas las oportunidades que tenéis para vosotros, porque allí no hay leyes o restricciones que os digan qué hacer y cómo ser. No obstante vosotros habéis llegado al punto donde necesitáis subir y dar ese paso final hacia la Cristeidad. Amados míos, recibid dentro de vosotros – si queréis – una porción de mi Llama de la Victoria. Porque en verdad, debéis ser capaces de escuchar a través de mi voz la llama que es Victoria - que nunca será retenida por nada, que no respeta ninguna de las así, llamadas autoridades en esta Tierra cuando limitan su flujo – esta llama arde, esta llama brilla; su Luz penetra todas las sombras, penetra todas las barreras de irrealidad y de anti-victoria, que han sido creadas por los seres en la conciencia de la dualidad. Quienes en su ceguera y arrogancia, sinceramente, creen que tienen el poder para frenar el flujo de la Luz de Dios en el planeta Tierra. Una persona puede establecer la diferencia Y amados míos, me gustaría recordaros la vieja historia, de un hombre que camina playa abajo y delante de él ve a otra persona. En la playa hay millones de estrellas de mar, que fueron arrojadas allí por una tormenta. Y la persona se inclina, toma una estrella de mar y la regresa al océano y luego se dirige hacia otra y la devuelve al océano. Y la persona que está dando el paseo se dirige hacía él y le dice: “¿Que estás haciendo? Mira la playa, hay millones de estrellas de mar. Posiblemente, tú no podrás devolverlas todas al mar. Lo que estás haciendo no hará ninguna diferencia”. Y la otra persona lo mira inclinándose y tomando una estrella de mar la arroja diciendo: “hace la diferencia para esta estrella”. [Risas] Y por esto, amados míos, nunca seáis victimas de la mentira - la gran mentira de la elite del poder - que ninguno de vosotros podéis establecer la diferencia. Porque os digo – si todos creéis en esa mentira, en realidad, nunca estableceréis la diferencia. Pero si una persona aquí y otra persona allá, decide alcanzar la Palabra Viviente y alinea su conciencia con ella , entonces, cuando suficientes personas hacen esto, vendrá un punto crítico, donde de repente vosotros tendréis ese cambio – el cambio en la conciencia nacional -, cuando ahora Estados Unidos de América, pueda despertar y darse cuenta de sus errores, sin precipitarse a la anti-victoria de herirse a si misma; descendiendo cada vez más bajo, en vez, de decir: “ Ah hemos cometido errores que deben ser corregidos, pero estamos dispuestos a trabajar. Y, por lo tanto, los usaremos como un peldaño para la Victoria, para elevarnos más arriba, como nunca podríamos haberlo hecho antes, porque ahora somos más sabios, estamos dispuestos a ver la viga en nuestro propio ojo. Y al reconocer esa viga, la sacaremos y la devolveremos al océano de donde vino, elevándonos más alto. Y, por lo tanto, podremos conducir nuestra nación más arriba de lo que hubiéramos podido haber hecho, en nuestro antiguo estado de conciencia – donde no estábamos dispuestos a reconocer nuestros defectos y a sacar esa viga de nuestros ojos”. Por esto, amados míos, ahora que os he puesto sobre aviso, ahora que os he hecho una oferta, la decisión depende de vosotros. Cuánto de mi Llama de Victoria podéis tomar en vuestro corazón y podéis llevar con vosotros desde este retiro. Así, yo me inclino, como siempre, ante vuestro libre albedrío y digo, “Éste es el cuerpo de Victoria que es entregado por vosotros. ¡Tomad, comed y haced esto en memoria de VICTORIA!”
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